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miércoles, 4 de septiembre de 2024

522_ Armengolina, (continuación)

   Me he despertado preguntándome qué hora era, me dolía la cabeza, pronto me ubiqué, es lo más rápido, ve las piedras frías, miras arriba y ves que molesta la luz, hoy estaba cabizbajo, sin humor, sin nada, como siempre, siempre las mismas piedras frías, la única compañera el frío, la soledad y el puño optimista del recepcionista de la cárcel, venía el barbero, hoy era su turno, tenía el pelo muy largo y estaba muy sucio, hábitos, te vas dejando en todo, pero ahora es como si reviviera de nuevo, porque mañana ya no estaría aquí, ni en ningún lugar de la Tierra, eso fijo, eso seguro, me dijo: cómo quieres que se lo corte, le digo córtame el pelo como quieras, nada más, lo siento por las palabras y la cercanía, pero disculpe, hoy no tengo ganas de hablar, me siento con dolor de cabeza, le dije así y deje que me cortara el pelo, después vinieron a barrer y yo me echo otra vez sobre la cama de la celda, mirando la luna, otra noche más sin dormir, lo típico, lo de siempre, sin nada que contar, la gente que me visitaba ya no me visita, no le deseo ningún mal, no me pregunto cómo están, solo pienso una muerte, pues he dicho que era mañana, mañana dejaré este mundo, hoy no me importa nada, será por ahorcamiento, no sé si abriera los ojos y  ver lo que me rodeará, no sé si abriré los ojos siquiera, no sé si miraré a la gente, no espero nada de nadie, ya solo que llegue el momento, y lo que sea, nada más, demasiado pronto quizá. Demasiado pronto, demasiado pronto, tanto, que duele mucho, ya ahora de otros modos tengo que pensar hasta ese día, y acumular las horas muertas o las horas en la cama, no haces más que esperar una muerte inminente. Es inevitable, no lucho, ni contra el pensamiento ya. Evado esa pregunta, pues me la hice tantas veces ya, pero todo sabe cuál ya. ¿Soy culpable?, ya ni siquiera me importa. O simplemente ya no me lo pregunto, nada cambia mañana, pero no puedo dormir, solo es eso. El pastor andará por ahí, solicitando verme otra vez, tanto da ya, todo termina igual, solo no doy dormido, está tediosa la noche. No me lea, deseo estar solo, quizá sea eso, nada más. Antes en estas piedras habitaba la esperanza, veía el rostro de María, ahora ya no veo nada, quizá es normal, hace mucho que ya no viene, lo entiendo, debe hacer su vida, no lo dudo, seguro está bien, quizá ésta noche la recuerdo, por última vez, y duermo, pero hoy estoy en vilo, y puede ser normal, las horas se hacen tediosas y casi sudo, me tiemblan las manos, lloro después de tanto tiempo, mañana, mañana, era siempre mañana...

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