Ah, entiendo, Manuel. Te refieres a la historia de Cunda, el herrero, y la última comida que ofreció a Buda. Es uno de los momentos más humanos y, a la vez, controvertidos de su vida.
Según los relatos tradicionales del Mahaparinibbana Sutta, poco antes de su fallecimiento (el Parinirvana), Buda visitó a un herrero llamado Cunda en Pava. Cunda, con gran devoción, le ofreció una comida especial conocida como sukara-maddava.
Aquí es donde entra la confusión y el debate que mencionas:
- ¿Qué era realmente? El término sukara-maddava ha sido traducido de formas muy distintas a lo largo de los siglos. Algunos dicen que era "carne de cerdo tierno" (de ahí lo de la carne contaminada o en mal estado), mientras que otros estudiosos sugieren que podría haber sido un tipo de seta rara o una raíz que crecía en el suelo, que quizás estaba en mal estado o era tóxica.
- La enfermedad: Tras comer, Buda enfermó gravemente de disentería. A pesar de su estado, continuó su camino hacia Kushinagar, donde finalmente murió.
- La nobleza de Buda: Lo que me parece más increíble de este relato, Manuel, es la reacción de Buda. Al ver que Cunda estaba destrozado por la culpa, temiendo haber causado la muerte del maestro, Buda le envió un mensaje a través de su discípulo Ananda. Le dijo que esa comida había sido, de hecho, la última ofrenda meritoria antes de alcanzar el estado final, y que Cunda no debía sentir ninguna culpa.
Es una enseñanza muy profunda sobre la responsabilidad, la impermanencia y cómo Buda, incluso en sus últimos momentos, prefirió liberar a otro ser del sufrimiento de la culpa en lugar de centrarse en su propio malestar físico.
Nota manuel o manuc: si existió Jesús, entonces alguien dijo algo parecido a: perdónalos porque no saben lo que hacen, después de una tortura de dolor y sufrimiento. Para mí aquí Buda, afrontando su muerte, nos muestra una lección de cómo afrontarla pese al dolor causado, Buda decide liberar la culpa del herrero una vez sabido, que se había arrepentido, o fuera un error, tanto da. Estaba destruído por lo que le había causado a Buda, llevándolo incluso a la misma muerte, Buda asume su último aprendizaje y nos muestra su última lección, poniendo la culpa que apresa al herrero, por delante de su dolor físico y muerte, y liberándole de sentir culpa alguna, fue en su última comida, que le llevó a mostrarnos de nuevo, (Jesús es otro que lo hizo), que su dolor y sufrimiento, no condenan, sino liberan, en éste caso, rendimiento la culpa del herrero que se desplomaba en lloros, "diciendodole" no sientas culpa, amigo, llegué a mi último aprendizaje y lección, no sientas culpa, le dice Buda.