Me duele el corazón en demasía
Todo parece un incalculable y torpe deseo
Me siento mal con las tripas crudas, revolviéndose
Siento náuseas y acepto que estoy enfermo
Si este magullado, entorpecido y canoso corazón, no te hubiese hayado, toda mi vida sería de noche, sin estrellas
Si hubiese vivido una vida con más caricias y menos violencia, trampas, todo lo que hizo falta, lo que recibí y de lo que me di deshecho
Pero aun siento un odio desdeñable, una resignación esquiva por dentro, turbulenta, que no me deja vivir
Recordar tu imagen petrificada en una abstracción sin límites, ofrece un poco de aliento al fuego
Apareciste como sanadora, como amuleto, como amiga, y como compañera, algunas veces pienso que eres pura magia blanca
No sé cuánto tiempo decidirás acompañarme, pero todo lo que he aprendido de ti tiene un valor infinito, inexorable
Mis límites, mis autoengaños, mis defectos, mis horrendos sueños y pesadilla, es como si dieras luz a un hombre oscuro, pesimista, que no da sentido alegría, lleno de sentimientos oscuros y sufrimiento, y tú alumbras en la oscuridad y todo florece bello y etéreo
Apareciste en el medio del camino, empezaste a alumbrarme como si un faro fueses, para todos mis defectos, tal si un faro alumbrara a mil barcos para que no naufragaran, ante una melodía atrallente, seductora, de las sirenas que cantan mientras nos llevan a la muerte, eres lo que nunca pude imaginar, del planeta entero. La única luz en faz de la tierra, que sana mis heridas. Moriré pronto, has de acompañar a otro. A mí, me has dado todo. Ya puedo ir al infierno, tranquilo y en paz.
IA hace imagen de mi texto anterior:



