martes, 14 de abril de 2026

730_ Pensar, discernir, poder vivir, saber...

       Estoy leyendo una distopía, "Fahrenheit 451" de Ray Bradbury, no la terminé de leer, estoy en ello. Antes ya había leído "un mundo Feliz" de Aldous Huxley, me entró la curiosidad desmesurada por éste estilo de novelas, parece ser que hay muchas, y en aumento, aunque éstas son las más clásicas. La curiosidad nace de que en las dos hay un hilo común, como no soy nadie, me atrevo a crear ese vínculo, a pesar de no haber acabado la primera ditopía, pero eso de un mundo condicionado, de autómatas que no piensas, personas sugestionadas, sin capacidad de pensar, pero mundos totalmente controlados, dónde la gente ríe y es feliz, sin pensar, sin libertad pues. ¿Es pensar libertad?, si antepones la felicidad al conocimiento, es difícil discernir si vale la pena pensar, pero pensar implica la eterna búsqueda de la verdad, con palabras, argumentos, reflexiones, decisiones, pruebas científicas corroboradas, equivocarse, acertar, lograr, y ser conscientes de nosostros mismos, tener identidad, ser persona, y no se acabaría la lista de palabras, sería un número pí en el sentido de que se repetirían las palabras, no el orden, yo quiero verlo así, por similitud de que el pensamiento humano evoluciona, no solo decimos y escribimos cosas que escuchamos o leímos, etc. También creamos. Es otra variante del pensar y la libertad, inventar, imaginar, comunicar con el uso de las artes. Retomando, doy por sentado que usted está de acuerdo, pensar y ser consciente de nuestros argumentos en búsqueda de la verdad, asumiendo que nos podemos equivocar, y que no existe una sola verdad, sino tantas como cabezas en la tierra. Bueno quizá estoy siendo demasiado considerado e indulgente. Las distopías son magníficas, ¿no opina lo mismo usted?, aunque pueda ser cosa de distintos géneros y gustos personales, para "mí verdad", (quizá ésto aclare algo), sí para "mí verdad", una distopía, con lo poco leído de ellas, pero consciente de mi intranscendencia en todo lo que diga o haga, describe perfectamente y no digo paradógicamente el mundo de hoy, no el futuro, televisión, cultura, normalidad, redes, ídolos, cantantes, deportistas, marcas de ropa, teléfonos con juegos, mensajes subliminales por todos los lados, prensa, otro sinfín de palabras para controlar y manipular a la gente, a la inmensa mayoría... Por otra parte, y sin negar lo anterior, el sentimiento que me invadió después de leer un poco de "Fahrenheit 451", fue como un sentimiento oceánico, un susurro casi sin querer dejarse escuchar, me decía yo a mí mismo, quizá éste mundo no esté tan mal... filósofos, científicos, facultades, médicos, manifestaciones, gente digna y con moral y corazón, gente justa, no que busca justicia, gente pura y limpia de opinión e identidad, no que busca implantar sus ideas a otros bajo la demoledora batuta de la manipulación. No será del opresor, sino del ciudadano y del creador de donde emana el poder, entiéndame usted, que puedo escribir la frase a mí modo, yo no soy nadie. Nos tratan de iluminar, nos tratan de manipular, la religión implanta dogmas indiscutible e inviolables, verdades únicas. Los poderosos se llenan los bolsillos, manipulan, engañan, hacen rebaños de ovejas, y anhelan oír sus aplausos, los gobernantes giran la cabeza, África siempre será África, y la democracia se convierte casi, en idiocracia, lo que conviene siempre a "la nobleza", afanada en puros cuentos por ser siempre "de sangre azul". Por otra parte vuelvo a valorar que quizá, si un don nadie como yo, puede ver algo de luz, y mientras no se quemen los libros, ni nos manipulen con corrientes eléctricas las decisiones desde pequeños, hay esperanza. Es la esperanza la que se rompe en las distopías, la esperanza de conservar la libertad, del poder pensar, en búsqueda de nuestra verdad, la nuestra, no la implantada, del modo que sea. Luego paseo por la calle, mirando los escaparates, y gozando de alegría al entrar en una tienda de libros de papel, que han ganado la batalla curiosamente, y sabiendo, que mientras haya libros y conocimiento accesible en algún sitio, emana la esperanza. Pensar, ¿qué opina usted de las distopías?, ¿me podría explicar su opinión?, luchemos debatiendo, sino las distopías serán una realidad, ¿no piensa lo mismo usted?. Ah! perdón por no presentarme, ¿cómo se llama?, yo, me atribuyo cariñosamente, el condecorativo de el eterno desconocido, así soy más fiel a la verdad, y pues, deseo terminar ¡yo lucho porque la gente pueda pensar!. Ahí es donde encuentro la esperanza de creer en el humano, a pesar de que no estaremos de acuerdo en muchas y muchas cosas, queda mucho que debatir, argumentar, vivir de verdad como humanos, no como robots. Un saludo, permítame decirle, aún en debate, querido amigo.


Nota: me olvidaba, cómo no!!, papel y tala de árboles, pero es que si no hubiese  peros... qué sería de nosotros!!, me doy por explicado.

martes, 7 de abril de 2026

728_ estoy ganando, lo veo venir, entre muchas cosas, ya escribo como puedo, sin ninguna sustancia adictiva

 Treinta años, para romper el papel albal

me ahogaba y calcinaba la vida en toda su totalidad

entregado al fracaso, la discriminación, la desilusión

y el malestar del no poder superar, no tenia futuro

estaba cabizbajo, destruido, derrotado

y mil demonios corrían por mí interior

la vida a contra-reloj, por milésimas de placer

ya había asimilado, que moriría en cualquier lugar

tirado, solo, abrumadoramente carcomido por la soledad


Silencio, una estrella del cielo, me iluminó

comencé a creer, en que quizá podía hacer

algo de mi vida, silencio, fue una estrella fugaz

en toda mi vida, cuarenta y seis años de angustias

jamás había observado una, la tan fugaz, valga la redundancia

tan radiante, esplendorosa, desprendiendo tanta belleza

que si Dios existiese, lloraría con lo que me hizo sentir

ahí en mis adentros, un corazón emocionado y perplejo


En una batalla cruel, despiadada, de magulladuras y de cicatrices

durante siete años más, libre con valentía, dando mi vida en ello

siete años se dicen muy pronto, pero asegure mí victoria

la gente parecía observarme de otro modo más dócil

sin saber cómo realmente, salvo echarle agallas, coraje y mucha dignidad

logré vencer, y recordé mi juramento del sentimiento apoteósico

que me iluminó aquella noche, plantando una semilla en mis latidos

y nació una flor, después con cincuenta y tantos, fui entendiendo el mundo

me adapté, lo observé detenidamente, y a pesar de todas sus injusticias


Apareciste tú, Erica.


FDO: el eterno desconocido.

lunes, 6 de abril de 2026

727_ no hablo de mi, basado en película, inventado

       Adrián resultaba interesante a las mujeres, era seductor, camelaba su forma de ser, era de buen ver, vestía de modo sujerente, etc. He de recalcar que era muy promiscuo, pero eso en los hombres a día de hoy sigue viendose como algo a su favor. Iba siempre al mismo sitio nocturno, el alcohol confundía a todos, un cóctel molotov, una mezcla explosiba, todo sugería lo mismo, baile, mujeres, hombres, todos apretujados, roces, gente morreando, etc. Elena estaba con Adrián, la había llevado allí, para lo de siempre, sexo. Pero Elena era especial en el sexo, y no se entendía con Adrián, estaban en la cama, pero da igual la palabra, el modo, sucedió lo mismo de siempre, mientras follaban, Elena para in súbito y dice

-¿¡qué, para ti soy un coñazo no!?, ¡otra más para follar!. Sus palabras en tono alto y agresivo, detuvieron otra vez más el coito.

- qué te pasa, siempre haces lo mismo, sabes lo suficiente de mí, de qué te extrañas.

- las de la discoteca, ¡te las follas a todas no!

- con algunas sí, con otras no, pero ya lo sabes, no te entiendo Elena, es con la única que me sucede ésto

-¡la única, otro coño más!. Se viste y se marcha, ni un adiós, un portazo que hace temblar la puerta.

     Adrián se sentía muy atraído por ella, pero empezaba a pensar que ésto era demasiado extraño. El fin de semana siguiente, otra vez lo mismo, iban cuatro veces que interrumpian el final. Adrián, sin saber mucho cómo decírselo correctamente, para que no se sintiese ofendida.

-Elena, lo dejo, no comprendo que sucede, quizá sea culpa mía...

-Ah! qué quieres buscar otro coño, ¿no?, busca a otra, te será facil, eres pueril y me aburres, eso es lo que pasa.

-Elena, tu no eres celosa... lo sé, sino no aceptarías la primera vez, ni te irías así de fácil.

-Busca a otra, a otras, a varias, pero no me llames más. 

-Elena, hablemos... Pero otro portazo que retumbó en el piso entero, Adrián estaba entre confuso, nervioso, y desesperado.

      Pasaron varios meses, Elena volvió a sus rutinas, Adrían volvió a la discoteca después de trabajar, y un día sucedió. Adrián estaba en su piso, era por la tarde, llamaron a la puerta, Adrián preguntó, no había quedado con nadie, y aun faltaba mucho para salir otra noche más.

-¿Sí?, ¿quién es?

- Soy Elena.

Adrián abrió la puerta sorpredido.

- Qué haces...

-¡Callate!, ¡no digas una sola palabra!

       Lo empujo para dentro del piso, lo desnudó, no le dejaba hacer nada, ella era la protagonista, dominaba toda la situación, Adrián no tenía más remedio que dejarse llevar, Elena rozaba la brusquedad, comiendole la boca mientras lo despojaba de su ropa, lo tiró en la cama, le cogió la polla con la mano, cuando la notó dura, se puso encima de el y se la metio ella misma en el coño, Adrián parecía un muñeco, ella marcaba el ritmo, ella decidía si rozarle con los pechos o no, Adrián era parecía una marioneta, era brusca, lo detuvo tres veces que Adrián ya se venía, a la cuarta, cuando ella estaba segura de su orgasmo, lo manejó mágicamente, etc. Era la primera vez que lo hacían hasta el final. Adrián no habló, realmente no sabía lo que decir, Elena se vistió.

- Qué te pasa, ¿no dices nada?. Adrián estaba enmuecido, nada, silencio

      Elena, sin esperar su respuesta,  fue a la ducha se y se vistió. Al llegar Adrian le pregunto casi como avergonzado.

- ¿Volverás?

- No eres mi tipo, ésta vez estuvo bien, pero no busco sexo solo, tienes tu encanto, pero lo único que sabes hacer es follar a mujeres, no me va tu rollo.

      Adrián sintio algo por dentro, sintio inseguridad, vergüenza, incomodidad, como si estuviese en una situación que nunca había vivido. Elena marchó. No la volvió a ver más.

Pasaron tres años y se encontraron por la calle, Adrían experimento cierta emoción de volver a verla

- ¡Hola Elena!, pasó mucho tiempo, ¿quiéres quedar un día?, hace mucho desde aquella vez, tenemos mucho de lo que hablar. Elena miró para el con cierta cercanía y suspiró.

-Adrián, sigue follando, yo estoy comprometida desde hace dos años, ya te dije que no eras mí tipo, diviértete, pero entre tú y yo nunca hubo nada, y no me va tu rollo. Elena bajó la mirada y marchó educadamente. Adrián se quedó parado sin entender nada, aun no había comprendido lo que le había dicho, retomó el camino, pero tituveante, como perdido, no sabía ver más allá del sexo, era incapaz de sentir amor.