Era un día con las tinieblas agradecidas.
Sorprendentemente que no molestaban en el cielo.
Como si hubiesen hecho tregua con el tiempo.
Incluso el reloj parecía caminar por la minutera fácilmente.
Era un día bastante extraño pero agradecido y amigable.
Estaba solo caminando, la gente pasaba, adelantaba y me iba quedando atrás.
Iba avanzando tranquilamente, exageradamente metido en mis propios pensamientos.
Pero esa tiniebla o capacidad del cielo de proponer un día tormentoso y tenebroso, pero reitero como haciendo un pacto con el mismo sol y la luna y las estrellas, yacía una melancolía con una textura en el día, que hacía muchos años que no recordaba.
Era realmente un día espléndido resplandeciente aunque el sol allí ha decidido no mostrarse, solo en sintonía del Sol por su pacto con el día tenebroso y oscuro de bochorno y calor y amenaza de tormenta.
Pero ya había transcurrido muchas horas en ese estado el cielo, y como en un pacto sublime con el sol no había caído una sola gota de lluvia.
Llegué en el día a día del paseo hacia la biblioteca, era un atardecer que ya pedía una cierta oscuridad.
Llegué a la biblioteca posé mi paraguas en el paragüero y entré en el mundo de luz.
Por varios segundos quedé detenido y retornó un pensamiento a mí mente.
Aquellas veces en la antigüedad, donde no había siquiera luz.
Las noches eran oscuras y no había una sola farola ni nada para iluminar, sí velas en las casas, en los hogares pero la oscuridad lo invadía todo.
Entonces evoqué un antiguo pensamiento que me había iluminado no solo las ideas, sino que me había hecho también soñar, en una utopía un poco entrecomillada.
Soñé que algún día las noches estarían repletas de luces y la noche sería como el día, tan seguro y ausente de peligros.
Un próximo día en que la luz iluminase todo y la oscuridad desapareciese totalmente.
Un sueño quizás posible, una seguridad ante la oscuridad que los seres malvados utilizan para esconderse
Ese día fue un día especial donde se quedó plasmado ese recuerdo.
Me dije a mí mismo en voz baja: un día las noches se iluminarán, y aquellos que practican el mal escondiéndose en las madrigueras de la noche, desapareceran a medida que las calles, ahora también metafóricamente, se iluminan por completo, sueño de sueños, quimeras que mueven a las personas hacia actos bellos, e implacablemente sublimes y solemnes.
firmado el eterno desconocido.
