Nacio de una estrella, de su polvo se transformó en vida, ella siempre lúcida, atrevida, sin tonterías, perversamente sensual, sensualidad, seduce y ella camela siempre, vino de allí, de aquella estrella, en un segundo o dos, se transformó en una princesa, pero ella no es una princesa de cuentos de hadas, ella es una princesa del latir, de lo más hondo que haya que esconde y atrapa el alma en toda su esencia, elixir, quimera aureola que alunmbra cuan faro el mar, es la perfección, en obra maestra de no sé, viene de allí, de aquel polvo de aquella estrella, que sigue luminado el cielo por las noches, es color roja, y tus labios me llevan allí, junto a ti, nada más. Eres tú, nada más, y yo, dirección en a nuevo camino, mi guía por las noches, ahora ya te ví, y sé dónde podemos hablar, he ser sincero, ocupas mí mente, y sueño contigo, digo tonterías, no sabía que era así, el latir, de tú ser así, así tan singular.ç
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